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Lo realmente importante…

Si hay algo que diferencia a los mejores, es su capacidad para saber qué es lo importante en cada una de las situaciones con las que se encuentran. Es fundamental que invirtamos nuestra energía dónde más resultados podemos obtener, por este motivo, cualquier desperdicio de energía en algo que no es relevante es una pérdida de oportunidades. El buen profesional sabe alejarse de los árboles para poder ver el bosque. No se pierde en las nimiedades, sino que se centra y focaliza en lo relevante.
He visto profesionales que han malgastado una enorme cantidad de energía en resolver situaciones que en realidad no requerían ni tan siquiera de su intervención. Como profesionales, debemos saber volar sobre las vallas, los muros y las incomodidades de la cotidianeidad, debemos volar alto y centrarnos en lo que realmente importa, en lo que de verdad condiciona tus resultados.

En muchas ocasiones nos ofuscamos con algo que no tiene un gran impacto en nuestro desempeño, perdemos tiempo y fuerzas en cosas que no merecen la pena. Saber qué es lo esencial, y ponerte al servicio de conseguir lo esencial, es la clave.

Aquí la habilidad clave es “dejar fluir”, dejar pasar las situaciones en las que no debería involucrarme y que no condicionan de forma notable mis resultados. “No empujes el río, porque fluye sólo”, esa es la cuestión.

•    ¿En qué situaciones estás invirtiendo demasiada energía?
•    ¿Qué tipo de problemas podrías dejar pasar, dejar fluir, sin involucrarte tanto?
•    ¿Qué es lo esencial en tu trabajo, qué actividades condicionan tus resultados?
•    ¿Qué te impide dedicarte a estas actividades?

Businessman Meditating Keep walking

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6 Claves para Mejorar tu Productividad

A medida que aumentan nuestras demandas y las estructuras se aplanan en las organizaciones, todos llenamos nuestras agendas cada día, con la sensación de que las llenamos más que las vaciamos. La virtud, no consiste sólo en saber planificar, sino también en saber sacarse el trabajo de encima. Ahí van algunos consejos fruto de la experiencia:

1) Planifica a vista de pájaro. Toma una hoja y anota de una forma ordenada y por categorías todo lo que tienes que hacer en los próximos uno o dos meses (reuniones y citas no cuentan, las tienes que hacer sí o sí. En todo caso “preparar una informe para una reunión”, sí es una tarea que anotarás).

2) Elige de esa lista, qué vas a hacer esta semana. Pásalo a una hoja, en esta, aparecerán sólo aquellos objetivos a los que te comprometas a cumplir la semana que empieza.

3) De tu planificación semanal, elige qué vas a hacer hoy (deja un 20% de espacio en tu agenda para imprevistos y tareas que se alargan más de lo previsto)

4) De lo que vas a hacer hoy, céntrate en lo que harás en las próximas dos horas. Y cuando hayas acabado en las próximas dos horas…. y así sucesivamente.

5) Y ¿Qué harás en las próximas dos horas? Lo más difícil, complicado o que menos te apetezca. Cómete el sapo, no hay otra. Ya habrá tiempo para hacer las tareas con las que más disfrutas.

6) Por cierto, un consejo extra es que mientras haces todo esto, NO CONSULTES EL EMAIL, puedes hacerlo cada dos horas, entre intérvalos.

 
Ser productivos cuesta muchos esfuerzos, pero no serlo…

Stay on track. César Piqueras