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¿Cómo estás?

No hay nada mejor que preguntar a alguien ¿Cómo estás? para saber como se encuentra. Lo peor de todo, es que últimamente se hecha en falta algo de esperanza y positividad en las respuestas, parece que nuestra felicidad, en general, no va en aumento, sino que vamos a la baja. No te sonarán raras algunas de estas respuestas que he escuchado últimamente:

-¿Cómo estás? Ya ves. (¿A qué te refieres concretamente, se supone que te tengo que ver bien o mal?)

-¿Cómo estás? Tirando (¿Y de qué tiras exáctamente, arrastras algo pesado?)

-¿Cómo estás? Aguantando (¿Qué es lo que aguantas? ¿Hasta cuándo vas a aguantarlo?)

-¿Cómo estás? Podríamos estar peor (Y mejor también ¿no?)

-¿Cómo estás? Ahí estamos (¿Dónde es ahí?, ¿Qué implica estar ahí?)

-¿Cómo estás? Bueno… esperando (¿A qué esperas?, ¿A quién?)

El otro día sin embargo, me crucé con alguien…

-¿Cómo estás? Estupendamente (No daba crédito a sus palabras. No se encontraba tirando, aguantando, ni nada por el estilo, ¡Se encontraba estupendamente!)

www.excelitas.es

A veces no nos damos cuenta de que nuestra actitud se contagia, y últimamente estamos demasiado contagiados de negatividad, falta de ilusión y desesperanza, y nos lo vamos transmitiendo unos a otros sin darnos apenas cuenta. Hay algo que cambia en el mundo cuando alguien te dice que se encuentra bien, entupendamente o muy bien, en ése momento se empieza a construir una posibilidad, entramos en un círculo virtuoso. Quizás esta persona también tenga algún que otro problema como puedes tenerlo tú, pero lo afronta con una actitud diferente ¿Habrá algún momento de tu vida en el que no tengas un sólo problema?… Así que hace tiempo elegí (a no ser que me encontrara francamente mal) responder al “¿cómo estás?”, con un “muy bien”, un “estupendamente”, o un “de cine”, lo que no quiere decir que no tenga tantos problemas como cualquier otra persona, sino que más bien decido afrontarlos con la actitud de poder convertir cada problema en una oportunidad, y cada sueño presente en una realidad dentro de un tiempo.

Nos despedimos con optimismo, en este caso recordando a Israel Kamakawiwo’ole con un video de la canción cantada por él “Somewhere over the rainbow” con imágenes reales de su funeral, muy atípico y extraordinariamente bello.

(please) Keep walking

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El anciano

Cada día consciente o inconscientemente tomo gran parte de decisiones sobre aquello que me ocurrirá ese día. Hace algún tiempo descubrí que los clientes difíciles, personas conflictivas, malas noticias, no son más que elecciones que yo realizo cada día. Es cierto que todos compartimos una visión casi única de la realidad, pero la realidad es diametralmente distinta para unas personas que para otras ¿Por qué?

Porque mediante nuestra actitud, pensamientos y sentimientos elegimos de una u otra forma unas características determinadas del entorno. Se dice que el ojo de la rana no es capaz de percibir la cara de su madre, sin embargo sí puede distinguir cambios repentinos de luz (cuando acecha un depredador) o pequeños objetos en movimiento (insectos que poder comer), lo que sin duda le ayuda a su supervivencia. Nuestro cerebro también se parece a este ojo de la rana, cada vez que creo que no se puede confiar en las personas, encuentro gente desconfiada, cada vez que decido protegerme de las personas conflictivas encuentro conflictos. Sin embargo, cuando decido ver en cada persona su mejor versión, muy generalmente la encuentro.

Esto me recuerda a aquella historia del anciano que estaba a la entrada de un pueblo.

Estaba un anciano a las afueras de su pueblo, sobre una colina,  cuando llego un viajero que le preguntó:
– Óigame señor, la gente de este pueblo, ¿cómo son?,
El anciano lo miró y le dijo: – Los del pueblo de donde viene, ¿cómo son?,
A lo que el viajero contestó: – “Son muy mala gente, no respetan nada ni a nadie”.
El anciano hizo un silencio y le dijo: – Los de este pueblo son iguales.
Unos minutos después, llegó otro viajero y dirigiéndose al anciano le preguntó.- Buen hombre, la gente de este pueblo, ¿cómo son?,
El anciano lo miró y le dijo:- Los del pueblo de donde viene, ¿cómo son?,
A lo que el viajero contestó:- “Son gente magnífica, respetables, trabajadores y buenos vecinos”.
El anciano hizo un silencio y le dijo:- Los de este pueblo son iguales.

¿Y esto que tiene que ver con nuestras empresas?

Ayer hablaba con un comercial y me hablaba de la cantidad de quejas que escucha en sus compañeros también comerciales. Yo me pregunté ¿este departamento comercial está predestinándose a encontrar problemas o soluciones, conflictos o oportunidades, escasez o abundancia?. Sin duda cuando nos orientamos a algo generalmente lo encontramos. Por este motivo te invito a llenar tu mente, tu vida, tus palabras y tu empresa de oportunidades, de nuevas opciones. Nuestras empresas necesitan actitudes que ayuden a cambiar sus realidades.

En un lenguaje victimista, en un entorno en el que abunda la queja, en una mente llena de pensamientos catastrofistas, habrá muy poco espacio para nuevas posibilidades. De ti depende crear nuevos paradigmas para la realidad que viviremos en los próximos años. Y la mejor noticia es que se contagia. ¡Empezemos a contagiar posibilidad, esperanza, oportunidad y valentía al mundo!

Mis mejores deseos.

César

 

 

Con los pies en el suelo y la vista en las estrellas

Visto lo visto en el panorama macroeconómico internacional, y después de un tiempo en el que las empresas y profesionales han sufrido en su gran mayoría las consecuencias de las decisiones que globalmente tomamos años atrás, ahora toca no sólo hacer balance, sino prepararnos para afrontar tiempos todavía más retadores.

No dudo que en momentos como estos, el mundo es una oportunidad para todos aquellos que haciendolo lo mejor que podemos tratamos de diferenciarnos, aportar valor a nuestros clientes y crecer y ayudar a crecer en tiempos de dificultad. Sin embargo, la realidad que viven muchas empresas y profesionales pinta de otro color.

Muchos estan cansados de ver el ideograma chino para la palabra “crisis”, o mejor dicho, no consiguen ver la oportunidad en ningún sitio. Sí, el ideograma chino nos habla de cambio y oportunidad, pero algo que quizá se olvidó su creador fue preguntarse ¿esa oportunidad sería para todos? Lo que parece lógico, es que la oportunidad de aprender y de mejorar con la dificultad y los malos tiempos, no la vamos a perder nunca, y eso sí, es para todos. Sin embargo, cuando el vecino de al lado está francamente dolido, de poco nos sirve decirle que busque las oportunidades, porque a lo mejor no tiene ni idea de como hacerlo o se le hayan empezado a acabar. Pero no es esto lo que me preocupa en este momento. Me preocupa cuál será nuestra próxima realidad, a qué retos nos enfrentaremos del 2012 al 2015.

Tal y como está configurado el manejo de la información y los flujos de poder actualmente, tiene sentido prepararse para algo mucho más retador. Después de la bajada del rating de la triple A a EEUU, y el descalabro que sufre Europa, como empresas, parece lógico pensar no sólo en optimizar nuestra gestión, sino también en preparar a nuestros equipos para ser más resilientes y capaces, para conseguir más con menos. Me cuesta pensar que España será un pais con muchos parados de larga duración. Sin embargo, teniendo en cuenta lo que está costando cambiar el modelo productivo (nos encontramos en pañales en este terreno), se podría pensar que dificilmente en los próximos 4 años bajaremos de los 4 millones de parados.

Imagino a las grandes expediciones como la de Shackleton a la Antártida en la que constantemente se tuvo que preparar al equipo para asumir retos inimaginables, como lo fue que su barco se hundiera en el hielo y tuvieran que sobrevivir después de 16 meses en el hielo. Imagino la capacidad de sobreponerse a la adversidad de muchos padres y madres de familia cuando las cosas han ido realmente mal para los suyos, y me quito el sombrero ante la mayor parte de personas que han podido salir de situaciones críticas, con valentía, coraje y la determinación suficiente para que el desánimo no tuviera demasiado espacio en sus hogares, empresas, expediciones.

Soy un fiel creyente de que la realidad es una mezcla del conjunto de sentimientos, actitudes y acciones que el mundo alberga, y más aún, creo que dentro de ese mismo mundo, cada uno encuentra una realidad distinta (a lo cual te invito). Pero, hoy no me preocupa decirte que hagas todo lo posible por ver la cara lúcida del mundo, tanto como invitarte a que colabores a hacer todo lo que puedas para que aquellos que no ven la luz puedan empezar a ver más allá de las dificultades, la adversidad y los retos. Ahí van algunas reflexiones:

  • Un equipo con miedo no sabe funcionar adecuadamente. No es tiempo de ser “mensajeros del miedo”, todo lo contrario, hay que convertirse en transmisores de esperanza, no quiere decir que seamos unos soñadores irrealistas, piensa en el título de esta entrada “Con los pies en el suelo y la vista en las estrellas”.
  • Se realista, explica la situación, deja que las personas tomen contacto con ella y a partir de ahí, con madurez, trazar un plan de mejora.
  • Transmite austeridad como forma de hacer las cosas (si no lo has hecho ya), no pienses que la austeridad es algo puntual.
  • Construye una empresa sobre sólidos cimientos. Si el sistema, si el mundo está cambiando, más vale que lo hagamos cambiar a mejor. Así que es momento de empezar a pensar en como queremos que sean nuestras empresas en el futuro, como queremos que sea la realidad que vivirán nuestros hijos.
  • Evita la culpa y la queja. De poco sirve culparte a ti o a otros, nada vas a solucionar hasta que no transciendas al sentimiento de rechazo hacia ti o hacia el mundo y empieces a buscar soluciones.
  • Crea un clima de cohesión, reúne a tu tripulación en el salón de proa, permanecer unidos, crea un sentimiento de unidad, pertenencia y posibilidad justo antes de que llegue el temporal, en estos tiempos es lo que muchas personas necesitan para dar lo mejor de sí mismos.

Te espero en ese lugar, con los pies en el suelo y mirando a las estrellas.

Un fuerte abrazo y ánimo.