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Me ha costado toda una vida. Rafael Álvarez “El Brujo”

No cabe duda que que ser expertos en algo nos hace únicos, de que dominar algún arte o disciplina garantiza nuestro éxito profesional. Hace unas semanas tuve el placer de conocer y reunirme con Rafael Álvarez “El Brujo”, el conocido actor de teatro, cuyas obras interpreta en solitario. Creador de obras como “El evangelio según San Juan”, “Mujeres de Shakespeare”, “El contrabajo” y muchas otras. He seguido su trabajo desde hace casi 15 años y cada una de sus obras me sorprendido. La última pregunta de nuestra reunión era en relación a su última obra “Cómico” .En su respuesta añadió algo que me llamó la atención: “Me ha costado toda una vida aprender lo que se puede ver en esta obra”.

rafael alvarez el brujo

Cuando uno ve en el escenario a El Brujo, descubre que domina el arte de la palabra, la improvisación, la puesta en escena y la conexión con el público. Se encuentra ante alguien que domina lo que hace, y por tanto tiene el don de la sabiduría en ese arte.

Me hizo reflexionar sobre nuestro día a día profesional, cuando queremos resultados demasiado rápidos, cuando esperamos con urgencia que nuestros esfuerzos se recompensen de una u otra forma. Cuántas veces pasamos por alto, que en ocasiones “nos cuesta toda una vida” dominar algo, ser referentes o conseguir aquello que profesionalmente anhelamos.

Nunca he creído en las recompensas rápidas, de hecho trato en lo posible de alejarme de ellas. Creo que nuestro éxito profesional lo tenemos que ver como una carrera de fondo, en la que vamos caminando a buen ritmo, con paso certero, pero sin pensar en la llegada, ni tan sólo en la recompensa, sino en el premio que ya estamos recibiendo: poder participar en la carrera y disfrutar de ella (lo que a veces se nos olvida)

Es entonces, cuando a lo mejor, y mirando ya desde la lejanía a tus pasos recorridos, puedas repetir las palabras de Rafael “Me ha costado toda una vida”. Mientras tanto, sigue caminando.

Keep walking

 

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Las cosas nos van bien… el exceso de confianza

Muchas veces escuchamos este tipo de comentarios en una empresa. Tengo que confesar que siempre que escucho “Las cosas nos van bien”, no dejo de sentir algo de incertidumbre y cierto temor. No porque no me alegre que de que a una empresa las cosas le vayan bien, sino porque no es un indicador válido de que las cosas le irán bien mañana.

Son muchas las razones por las que a una empresa las cosas le pueden ir bien, pero el mejor indicador que conozco no es que las cosas te vayan bien hoy, sino que la empresa se esté preparando hoy para lo que vendrá mañana, que esté mejorando hoy para que en un tiempo las cosas le vayan bien. A veces creemos que porque nuestra cuenta de resultados esté sonriente, y el negocio esté asegurado durante un par de años, en el futuro todo nos irá bien. Creo que ése es el momento más peligroso para una empresa, en el momento en el que las personas se acomodan y se deja de poner tanto esfuerzo en algo.

Si has visto algún partido de tenis de alta competición, o has jugado tú mismo, te habrás dado cuenta de que además de la técnica y la forma de jugar, cuando el nivel entre dos jugadores es parecido, lo único que te hace ganar es un plus psicológico, así lo reconocen tenistas como Rafa Nadal y muchos otros. Perdemos el plus psicológico cuando nos acomodamos, cuando nos creemos que porque nuestro marcador tenga ventaja ganaremos el partido. En la empresa nos ocurre exactamente lo mismo. Algunos consejos que te puedo dar son:

rafa nadal

Implanta la mejora continua como algo natural en la organización, no excepcional.

Aprender constantemente cosas nuevas, formaros, reinventaros aunque no parezca necesario hacerlo.

-Podéis disfrutar de la victoria, pero a la mañana siguiente a seguir trabajando tan duro como siempre.

Permanecer siendo humildes, la arrogancia mata a las empresas.

Keep walking