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Y se acabó el amor…

El otro día alguien me comentó que después de que su empresa cumpliera los cinco años, se encontraba algo preocupado. En concreto le preocupaba que las personas después del “empuje inicial” al proyecto empresarial hubieran perdido fuelle y por lo tanto, esto mermara la motivación y los resultados en los siguientes años.

Me recuerda mucho a una relación de pareja, en la que después de unos primeros años de enamoramiento, si no hacemos nada por seguir creciendo y cultivando la relación entre los dos, nos encontraremos con una realidad bastante áspera, se acabó el amor. En la empresa ocurre exactamente igual, no podemos dejarnos llevar por una etapa inicial extraordinaria y después creer que todo va a continuar así de bien ad infinitum

Quizá la clave en estos casos, al igual que en la pareja, es cuidar, mimar, facilitar el crecimiento de lo que uno quiere, con actos, con planes, con metas y sueños comunes, para que el enamoramiento se transforme en amor. En la empresa a veces dejamos de soñar (y lamentablemente demasiado pronto). Todas las empresas fueron una vez un sueño, de una o varias personas, y por un momento fueron algo mágico, lleno de ilusión y expectativas de felicidad. Sin embargo, con los años, si no lo cuidamos, el amor se acaba. No hemos sabido cuidar del sueño, no hemos sabido seguir soñando.

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Recuerda que lo que nos mueve son los sueños, las metas, la ilusión, los proyectos apasionantes, la contribución, y en definitiva el innato deseo del ser humano de autorealizarse, de sentir que ha contribuido, que ha dejado huella y que su paso mereció la pena. ¡Qué pocas empresas consiguen que sus empleados se sientan así!

Así que si algún día piensas que a lo mejor te llega la crisis de los cinco años (en la pareja o en la empresa), o la de los diez, veinte o treinta, no debes preocuparte tanto por la hipotética crisis, sino por seguir cuidando tanto a ese proyecto que tanto te apasionó un día. La motivación es la clave ¿Estás motivado/a? 

Keep walking 

 

Alegría, entusiasmo, ilusión

Es complejo definir conceptos tan grandes como los que aparecen en el título de este post. A un nivel puramente mental, podríamos hablar de lo que es la Alegría, definirla como un estado mental, físico y emocional, un entimiento grato y vivo producido por un motivo placentero que, por lo común, se manifiesta con signos externos. También podríamos hablar el Entusiasmo, o más bien irnos a su origen etimológico en-theos, tener un Dios dentro de si.

Me pregunto como sería nuestro mundo, nuestras empresas, y dirigentes si estas tres variables se tuvieran mucho más en cuenta. ¿Cuánto tiene que ver el liderazgo con estas tres dimensiones?, ¿En qué medida podemos incrementarlas en nuestras empresas?

En este post, dejaremos el lenguaje escrito para otro día, prefiero compartir este video con el que he podido sentir las tres cosas, la Alegría, que me ha contagiado esta pareja. El Entusiasmo que se puede ver en ellos, y que todos podríamos abanderar al hacer algo, entusiasmarnos con la vida! Y Ilusión, porque sin duda, lo que me ha generado después de 5 minutos viéndolo ha sido una tremenda ilusión por el género humano. Espero que lo disfrutes. Aunque está en inglés no te costará entenderlo, pues la mayor parte del mismo son canciones que tú conoces.

Keep walking.

Lecciones sobre la Adversidad

Ayer tuve la oportunidad de concretar algunas técnicas sobre Gestión de la Adversidad mientras salía a correr a mediodía, en un descanso de trabajo. Me di cuenta, una vez había recorrido los treinta minutos de ida de mi recorrido, que mi tensión había bajado considerablemente, que el calor era sofocante (impropio de está época), y que además, estaba algo desentrenado después de algunas semanas sin practicar este deporte y habiendo practicado demasiado tenis y paddle.

Son múltiples las ocasiones en la que la vida profesional y personal nos pone a prueba. El contexto empresarial en el que nos movemos, puede ser bastante difícil, complejo y adverso en algunas ocasiones y todos los profesionales necesitamos de técnicas que nos ayuden a superar las situaciones adversas, nuestras empresas lo necesitan.

Ahí van mis aprendizajes, por si te pueden ayudar:

-Una vez que te enfrentas a la situación adversa lo primero es reconocerla y saber que esta situación es atípica, que no hay otra opción que salir de ella. En mi caso tomé conciencia de mi estado y me dije que iba a utilizar dicha situación para ponerme a prueba con la adversidad, volver andando no era una opción (a no ser que mi salud corriera peligro en serio). En una empresa la técnica puede ser simplemente sacar a relucir la situación, hablar objetivamente sobre ella en foros de intercambio y reuniones.

-Una vez estás en la adversidad, cuida tu diálogo interior. En mi caso dejé de decirme “Uf… hoy no era buen día para salir a correr”, por “Estoy cuidando mi salud”. Un mensaje que me repetía constantemente en el camino de vuelta mientras corría.

-En las situaciones más críticas, desvía tu atención. En algunas ocasiones, cuando peor lo puedas estar pasando, te recomiendo elegir otros pensamientos, para que desvíen tu atención del dolor físico o mental que puedas estar sufriendo. En mi caso, pensar en siguientes proyectos empresariales, generó una cadena de pensamientos que hizo que el trayecto de vuelta fuera más sencillo.

-Céntrate en metas a corto plazo. En la adversidad, no tenemos que mirar constantemente a cuanto nos falta para llegar a nuestra meta, sino más bien centrarnos en objetivos a corto plazo. En mi caso, mi objetivo no era completar la carrera, sino más bien llegar a la piedra que en el camino estaba a cinco metros de mi, y luego a la siguiente, y a la siguiente… hasta que llegué, con muchos aprendizajes eso sí. En el viaje de Shackleton a la Antártida, este decía “no pierdas de vista el objetivo final, pero céntrate en conseguir objetivos a corto plazo”

En general tenemos mucho que aprender sobre la adversidad, el deporte genera un contexto adecuado en el que nos ponemos a prueba, pero cualquier situación de tu vida personal o profesional nos puede servir. En lugar de pelearnos con la situación adversa, aprender de ella, generar aprendizaje a través de ella. Es importante además, educar a nuestros hijos a gestionar la adversidad, pues en ella también deberán moverse en su madurez, tolerar la frustración, lo complejo, lo que no llegan a entender.

Dicen que las situaciones tan difíciles que vivimos, no son más que nuestros maestros en la vida, en todas ellas se esconden secretos sobre nosotros mismos, aprendizajes que llevaremos siempre con nosotros.

Que tengas un gran día, Un abrazo,