Archivo del sitio

Actitud se escribe con C de Compromiso

El verano es un extraordinario momento para reflexionar sobre nuestros deseos, anhelos y metas a las que aspiramos, y comprobar la Actitud con la perseguimos dichos objetivos. Para conocer algunas de tus metas, sólo tienes que hacerte tres preguntas ¿Qué cosas te gustaría cambiar?, ¿En qué medida te gustaría ser mejor en algo?, ¿Cómo quieres estar de aquí a tres años?… No hace falta irse muy lejos para encontrar personas a las que les gustaría mejorar en ciertos aspectos de sus vidas, profesional y personalmente, puedes mirar a tu alrededor, incluso a ti mismo/a. Sin embargo, algunas de estas personas llevan queriendo cambiar… toda una vida!

Personas que quieren mejorar su capacidad de liderazgo con un equipo, personas que quieren que sus empresas funcionen mejor, aumentar las ventas… o metas personales de todo tipo: llevar una vida más saludable, leer más, disponer de más tiempo con tus hijos…

Creo que para conseguir algo en la vida, hacen falta conocimientos y ciertas habilidades, pero sobretodo soy un fiel defensor de que la Actitud es la clave (sí, con C). Puedes haber leído muchos libros y tener la mente llena de conocimientos, puedes incluso haber aprendido muchas habilidades, pero si tu actitud no es la adecuada, ningún cambio será posible.

Pero, ¿Cuál es la actitud adecuada?, la más necesaria para poder cambiar es el Compromiso. Cuando una persona está comprometida con algo, es muy difícil que no lo consiga. Cuando todas tus células vibran por conseguir una meta, no creo que exista nada que te lo pueda impedir. Por este motivo, conviene preguntarse si todavía no hemos conseguido algo ¿Estoy realmente comprometido?

En ocasiones, nos mantenemos fieles al statu quo, porque de éste obtenemos ganancias secundarias, recompensas que nos mantienen anclados a nuestra realidad presente y nos impiden avanzar hacia nuestra realidad futura ¿Cuál es el miedo?… El miedo es el vacío ¿Qué será de ti cuando ya no tengas esas recompensas? Por este motivo, la persona que desea algo debe estar Comprometida con la idea de conseguir esa meta.

compromiso

-Es el Compromiso el que te ayudará a superar el miedo

-Es el Compromiso el que te ayudará a creer en ti cuando nadie más lo haga.

-Es el Compromiso el que te dará fuerzas en los momentos más críticos.

-Es el Compromiso el que te ayudará a saber que los pasos más importantes de la vida requieren de esfuerzo y constancia y por lo tanto una dosis alta de empuje y autoconvencimiento.

Si me permites dos preguntas: ¿Cuál es tu siguiente meta?, ¿En qué medida estás Comprometido/a con esa meta?

Recuerda, Actitud se escribe con C, de Compromiso.

Keep Walking.

Anuncios

¿Ideas para leer en el 2012? Mis mejores lecturas 2011

Quería compartir contigo aquellos libros de los que he leído en el 2011 y que más me han aportado. Por si te pueden servir de referencia para incluirlos en tus lecturas del 2012.

En primer lugar quiero destacar a Richard Branson con “Hagámoslo: Las claves del éxito del Fundador de Virgin”

Una vida extraordinaria llena de pasión y entusiasmo por lo que se hace. Richard muestra optimismo, ilusión y valentía en cada minuto de su historia (ver entrevista). Por cierto, Richard Branson y Robin Sharma estarán en Bucarest el 9 de Mayo de 2012, un evento de un día que bien merece la pena. Tuve en 2006 la oportunidad de estar en Estambul con Robin Sharma y ambos son personas, empresarios, líderes, que bien merece escuchar en vivo.

En segundo lugar, la Biografía (hasta el momento) de Rafa Nadal escrita por Rafa Nadal y por John Carlin “Rafa: Mi historia”

Impresionante! Está llena de lecciones que muy bien podríamos aplicarnos a la hora de gestionar la adversidad, las relaciones y el rendimiento personal. Un gran ejemplo de libro muy, muy aplicable en la empresa, sobretodo en su vertiente actitudinal, ver video Rafa Nadal.

En tercer lugar, los dos libros fruto de las entrevistas de Howard C.Cutler al Dalai Lama. Ambos están llenos de sabiduría, prácticas y sobretodo la paz, serenidad, buen humor y aceptación que encontramos en el Dalai Lama. “El arte de la Felicidad” y “El arte de la Felicidad en el trabajo”

 

En cuarto lugar y siendo extraordinario, “El Arte de lo posible” del director de la Orquesta Filarmónica de Boston, Benjamin Zander. Un ejemplo de como liderar, entusiasmar y sacar lo mejor de cada uno. Muchos recordaréis su extraordinaria conferencia en TED

Y por último, un libro que he releido en el 2011 y que ya leí en el 2009:  “El Universo Holográfico” de Michael Talbot. Un libro que nos invita a “repensar”, “reinventar” lo que creemos que es la realidad, el proceso de creación de la misma, y que profundiza en el significado, estructura y naturaleza del universo y de la experiencia humana (ver entrevista). Para aquellos que queráis ir un paso más allá, muy recomendable.

Todos ellos han sido libros que tienen una gran implicación en nuestro mundo empresarial, nos hablan de posibilidad, de romper viejos paradigmas y esquemas mentales para abrazar la incertidumbre, la adversidad y el cambio, de forma que realmente aprendamos. Una frase dice “solo aprendemos yendo de lo conocido a lo desconocido”.Espero que el 2012 sea un año de aprendizajes, inspiración y buenos momentos para ti.

Mis mejores deseos. César Piqueras

Reinventando la actitud

Cada año antes de finalizar, es el momento ideal para hacer balance. Vivimos tiempos de cambio e incertidumbre, y ¿Qué mejor que evocar nuevas ideas, oportunidades, alternativas?. Hoy quiero hacer balance actitudinal, qué actitud he tenido este año y qué actitud quiero tener en el 2012.

La actitud es algo que cada uno nos ponemos, como un traje, cada día. Consciente o inconscientemente, elegimos una actitud y nos convertimos en esclavos de ella. La actitud, nos guirá durante el día y fruto de la misma, acabaremos consiguiendo unos u otros resultados, acabaremos viendo una u otra realidad.

En alguna conferencia he definido la actitud como el Software, el programa que nos hace funcionar, elegir, relacionarnos, trabajar, vivir de una determinada manera. Mientras que ocupamos una gran parte de nuestro tiempo gestionando nuestro Hardware (aspecto exterior, y físico), ¿Qué hacemos con nuestra actitud?

He podido comprobrar que aquellos directivos y profesionales con un rendimiento extraordinario, son grandes gestores de su actitud, se ocupan activamente de ella. Dice una frase “La mente puede ser un siervo fiel, pero un amo terrible”. Lo que parece obvio es que si nos dejamos gobernar por actitudes derrotistas, victimistas o pesimistas, así serán los resultados que encontremos.

Los equipos comerciales, equipos directivos, personal de atención al cliente, son vitales para el buen funcionamiento de una empresa, podríamos decir que de su actitud, depende más del 75% del éxito de la empresa.

Me gustaría compartir contigo algunas prácticas que utilizo para gestionar mi actitud, quizá alguna de ellas te suene interesante:

-¿Cuál es tu primer pensamiento al empezar el día? se consciente de que te dices, sobretodo cuando a las 6:00AM suena el despertador y a tientas por la habitación das tus primeros pasos. Elige pensamientos de aceptación, positividad, que evoquen posibilidad.

-Gestiona los pensamientos limitantes. Si estoy con un cliente y pienso “no va a adquirir mi producto”, tendré todas las papeletas para que así sea. Por lo tanto, si un pensamiento de este tipo viene a mi mente, me digo a mi mismo “ahora, no” y continuo centrado en mi cliente.

-Empieza el día con tranquilidad. Despertarte 20 minutos antes, puede cambiar tu forma de estar en el día que empieza. Mi técnica es desayunar bien, y tranquilamente (me suele acompañar en el hilo musical el canto gregoriano de los Monjes de Santa María de Poblet), luego dedico 10 minutos a meditar (obserbar y calmar la mente) y otros 10 a visualizar (focalizar mi intención en aquello que quiero que ocurra en el día).

-Lista de acciones. Cada día empieza con una lista de tareas a cumplir (he aprendido con los años a ser realista y poner aquello que al 90% de posibilidades cumpliré).

-“Primero trágate el sapo”. La primera tarea del día será la más compleja y que menos me apetezca hacer “el sapo”. Esto me ayuda a, cuando la acabe, tener sensación de éxito, de haber completado y avanzado.

-Pequeñas anclas actitudinales. La ropa es una gran ancla, viste ropa con la que te sientas estupendo/a, dentro de la formalidad o informalidad, se puede ir muy cómodo, y es fundamental para tener una actitud extraordinaria. Otra ancla es la música que escuchas, las personas con las que te relacionas o los productos que tomas para comer o beber.

-Té. El té cambió mi vida, cualquiera que me vea una conferencia o programa de desarrollo me verá acompañado de una tetera con té verde, hierbabuena y algo de azúcar. Su sabor y calidez se han convertido en una ancla para estar relajado y centrado en lo que estoy haciendo.

Y por último, disfruta del talento de los demás, búsca y encuentra a aquellos que sacarán de ti una sonrisa, admiración, lágrima de alegría, llena tu vida de momentos emocionantes. Esta mañana a primera hora tuve la suerte de ver este video, cambió mi estado de ánimo.

Felices fiestas y Feliz Navidad.

Un fuerte abrazo

César Piqueras

 

 

 

 

 

El anciano

Cada día consciente o inconscientemente tomo gran parte de decisiones sobre aquello que me ocurrirá ese día. Hace algún tiempo descubrí que los clientes difíciles, personas conflictivas, malas noticias, no son más que elecciones que yo realizo cada día. Es cierto que todos compartimos una visión casi única de la realidad, pero la realidad es diametralmente distinta para unas personas que para otras ¿Por qué?

Porque mediante nuestra actitud, pensamientos y sentimientos elegimos de una u otra forma unas características determinadas del entorno. Se dice que el ojo de la rana no es capaz de percibir la cara de su madre, sin embargo sí puede distinguir cambios repentinos de luz (cuando acecha un depredador) o pequeños objetos en movimiento (insectos que poder comer), lo que sin duda le ayuda a su supervivencia. Nuestro cerebro también se parece a este ojo de la rana, cada vez que creo que no se puede confiar en las personas, encuentro gente desconfiada, cada vez que decido protegerme de las personas conflictivas encuentro conflictos. Sin embargo, cuando decido ver en cada persona su mejor versión, muy generalmente la encuentro.

Esto me recuerda a aquella historia del anciano que estaba a la entrada de un pueblo.

Estaba un anciano a las afueras de su pueblo, sobre una colina,  cuando llego un viajero que le preguntó:
– Óigame señor, la gente de este pueblo, ¿cómo son?,
El anciano lo miró y le dijo: – Los del pueblo de donde viene, ¿cómo son?,
A lo que el viajero contestó: – “Son muy mala gente, no respetan nada ni a nadie”.
El anciano hizo un silencio y le dijo: – Los de este pueblo son iguales.
Unos minutos después, llegó otro viajero y dirigiéndose al anciano le preguntó.- Buen hombre, la gente de este pueblo, ¿cómo son?,
El anciano lo miró y le dijo:- Los del pueblo de donde viene, ¿cómo son?,
A lo que el viajero contestó:- “Son gente magnífica, respetables, trabajadores y buenos vecinos”.
El anciano hizo un silencio y le dijo:- Los de este pueblo son iguales.

¿Y esto que tiene que ver con nuestras empresas?

Ayer hablaba con un comercial y me hablaba de la cantidad de quejas que escucha en sus compañeros también comerciales. Yo me pregunté ¿este departamento comercial está predestinándose a encontrar problemas o soluciones, conflictos o oportunidades, escasez o abundancia?. Sin duda cuando nos orientamos a algo generalmente lo encontramos. Por este motivo te invito a llenar tu mente, tu vida, tus palabras y tu empresa de oportunidades, de nuevas opciones. Nuestras empresas necesitan actitudes que ayuden a cambiar sus realidades.

En un lenguaje victimista, en un entorno en el que abunda la queja, en una mente llena de pensamientos catastrofistas, habrá muy poco espacio para nuevas posibilidades. De ti depende crear nuevos paradigmas para la realidad que viviremos en los próximos años. Y la mejor noticia es que se contagia. ¡Empezemos a contagiar posibilidad, esperanza, oportunidad y valentía al mundo!

Mis mejores deseos.

César